Cada vez que apareces en un sueño, parece que es para alquilar una habitación individual en mi mente, aunque solo sea por unos pocos días.
Ya se acabaron las largas estancias en salas comunes, los largos paseos calle arriba, calle abajo y las travesías en metropolitano de tu estación a la mía. Ni mi amarrar en tu puerto ni las noches de teclado, auricular o lengua se salvan de esta purga.
Tus visitas no son más que rellanos de esta escalera, este camino hacia el suelo desde el mundo de las ideas a lo terrenal, que se interrumpe y reanuda constantemente cuando termina otra serie concreta de escalones.
Poco a poco, peu à peu, sin más, llegará un momento en el que quizás ni nos acordaremos de la existencia del otro, de la antítesis de esta tesis reforzada.
Te recuerdo, sí, te evoco en cada rellano de escalera, en cada descansillo.
No eres más que una ilusión, una ilusión fundada en sólidas bases, pero una ilusión a fin de cuentas.
Me dispondré a seguir pisando escalones para que tu hagas el chek-out y te marches de mi pensión de mala muerte, lo dejaré pasar ahora, pero en un futuro no habrá deseo o zaguán que te mantenga cerca más de la cuenta.
Vamos allá. Creo que es la primera vez en mi vida en la que subir, se tornaría mil veces más fácil que bajar, pero toca bajar, los tiempos de ascenso parecen ya lejanos.
Al menos, estas visitas traicioneras, cada vez ocurren con menos frecuencia
Buenas noches, chica.
Try to kill it, all away,
But I remember, everything.
"Toda mi vida en Ruinas ante mis ojos, y caí en la cuenta de que hagas lo que hagas, al final va a resultar una perdida de tiempo, asi que tampoco importa demasiado si te vuelves loco" Jack Keoruac.
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miércoles, 21 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
Te quiero, más o menos, pero te quiero
Hoy se me ocurrió dormir un poco más, mal asunto.
Acabo de desvelarme, después de que se desvaneciera ese halo de misterio que tienen los sueños, justo cuando te despiertas y parece de verdad, como si soñaras despierto y te lo creyeras.
Aún resuena infantil y dulce tu voz, mientras me preguntas el por qué del tequiero, que en un delirio se me ocurrió grabar con permanente en la carátula de un CD tuyo, de canciones de amor grabadas, que no recuerdo, y descargadas ilegalmente.
Tú me preguntas el motivo del por qué, en ese tono que ya conozco, y justo después, me miras una milésima para después desviar tus ojos a otra parte, como huyendo.
Unos segundos después de abrir los ojos, se me ocurrió que, quizás, querrías venir al cine un día de estos. Pero quemé mi valentía demasiado rápido elucubrando y preparandome a construir castillos de naipes otra vez.
Pero los "Y si...?", "Quizás...", y los "Pudiera ser..." se antojan más ridículos que nunca.
Te acabo de ver, en ese mismo sueño, alejándote por una calle neblinosa, gris, por la que antes yo también caminaba contigo, cuando me parecía el mejor lugar del mundo. Te ibas andando tranquila, sola, dándome la espalda. Aunque no me quedó claro si habías empezado a alejarte o si yo dejé de andar a tu lado.
La única esperanza que tengo es que eso no ocurrió antes de que yo escribiera mi tequiero sobre tu música, mientras que tu atendías distraída a otras cosas, tu andar distante no era el final del sueño, era solo otro evento que ocurría entre mi andar junto a tí, y mi tequiero repentino.
Me alegro de haberlo escrito enseguida, por la mañana no me hubiera acordado de nada. Te quiero, chica.
Buenos días a las 6:46
And that was called love for the workers in song
probably still is for those of them left.
Ah but you got away, didn't you babe?,
you just turned your back on the crowd,
you got away, I never once heard you say,
I need you, I don't need you,
I need you, I don't need you
and all of that jiving around.
Acabo de desvelarme, después de que se desvaneciera ese halo de misterio que tienen los sueños, justo cuando te despiertas y parece de verdad, como si soñaras despierto y te lo creyeras.
Aún resuena infantil y dulce tu voz, mientras me preguntas el por qué del tequiero, que en un delirio se me ocurrió grabar con permanente en la carátula de un CD tuyo, de canciones de amor grabadas, que no recuerdo, y descargadas ilegalmente.
Tú me preguntas el motivo del por qué, en ese tono que ya conozco, y justo después, me miras una milésima para después desviar tus ojos a otra parte, como huyendo.
Unos segundos después de abrir los ojos, se me ocurrió que, quizás, querrías venir al cine un día de estos. Pero quemé mi valentía demasiado rápido elucubrando y preparandome a construir castillos de naipes otra vez.
Pero los "Y si...?", "Quizás...", y los "Pudiera ser..." se antojan más ridículos que nunca.
Te acabo de ver, en ese mismo sueño, alejándote por una calle neblinosa, gris, por la que antes yo también caminaba contigo, cuando me parecía el mejor lugar del mundo. Te ibas andando tranquila, sola, dándome la espalda. Aunque no me quedó claro si habías empezado a alejarte o si yo dejé de andar a tu lado.
La única esperanza que tengo es que eso no ocurrió antes de que yo escribiera mi tequiero sobre tu música, mientras que tu atendías distraída a otras cosas, tu andar distante no era el final del sueño, era solo otro evento que ocurría entre mi andar junto a tí, y mi tequiero repentino.
Me alegro de haberlo escrito enseguida, por la mañana no me hubiera acordado de nada. Te quiero, chica.
Buenos días a las 6:46
And that was called love for the workers in song
probably still is for those of them left.
Ah but you got away, didn't you babe?,
you just turned your back on the crowd,
you got away, I never once heard you say,
I need you, I don't need you,
I need you, I don't need you
and all of that jiving around.
lunes, 31 de octubre de 2011
Chelsea Hotel no.2
Bueno, supongo que esto es una sorpresa. Estaría bien decir simplemente que me acordé de tí sin más, pero sería mentira. Me parece incluso mejor y más digno decir que no me acordaba de tí hace un rato, y que tampoco entraba en mis planes pensarte ni luego ni mañana.
Sin embargo, mientras ordenaba un poco mi cuarto, aquí en mi casa, tiré de lo alto de una estantería un sin fín de papeles y una caja de Habanos donde meto las cosas que me ayudan a recordar, y entre todo aquel alboroto repentino me encontré con una carta fechada hace ya un tiempo, que venía de una avenida pero escrita desde Andalucía. El sobre tenía una frase que rogaba: ..."como ya te dije, lo prometido es deuda, y aquí me tienes escribiéndote"...
Quizás no nos prometimos escribirnos así, pero sí que prometimos no perdernos el uno al otro. Estos encuentros fortuitos con el pasado añejo le hacen a uno plantearse muchas cosas. Uno se fija primero en lo rápido que pasa el tiempo cuando se le pierde la cuenta, lo jóvenes que somos y hemos sido, inocentes, ingenuos, protestones y algo ignorantes.
En este tiempo hemos mantenido una amistad que se ha ido enfriando entre conversación y conversación vía electrónica, siendo ahora, mientras te escribo esta carta, cuando me doy cuenta de que ya no me acuerdo del color de tus ojos, no me acuerdo de cómo de blanca era tu piel, ni de cómo sentíamos sin sentir. Uno se acaba distanciando de la gente sin quererlo, así porque sí, sin que el empeño pueda evitar que aparezcan las lagunas del cansancio. Puede ser, con un alto margen de error quizás, que las cosas tengan que ser así, y no forzar a los hilos para que se crucen de nuevo cuando no deben.
Ya ves, ni siquiera sé si sigues viviendo en esta dirección o dónde. Ni siquiera me acuerdo de la expresión de tu cara en diferentes momentos. Creo que esto es forzar las cosas, o intentar algo de la nada sin ningún tipo de objetivo o fin, balas al aire o tarea de necios, y por eso esta carta se quedará donde debe, en mi caja de Habanos donde meto las cosas que me ayudan a recordar, y estos sellos que tengo aquí los guardaré junto a ella, por si acaso, en algún momento de debilidad o crecimiento, tengo la urgencia de enviar esta o tantas otras.
Sin embargo, mientras ordenaba un poco mi cuarto, aquí en mi casa, tiré de lo alto de una estantería un sin fín de papeles y una caja de Habanos donde meto las cosas que me ayudan a recordar, y entre todo aquel alboroto repentino me encontré con una carta fechada hace ya un tiempo, que venía de una avenida pero escrita desde Andalucía. El sobre tenía una frase que rogaba: ..."como ya te dije, lo prometido es deuda, y aquí me tienes escribiéndote"...
Quizás no nos prometimos escribirnos así, pero sí que prometimos no perdernos el uno al otro. Estos encuentros fortuitos con el pasado añejo le hacen a uno plantearse muchas cosas. Uno se fija primero en lo rápido que pasa el tiempo cuando se le pierde la cuenta, lo jóvenes que somos y hemos sido, inocentes, ingenuos, protestones y algo ignorantes.
En este tiempo hemos mantenido una amistad que se ha ido enfriando entre conversación y conversación vía electrónica, siendo ahora, mientras te escribo esta carta, cuando me doy cuenta de que ya no me acuerdo del color de tus ojos, no me acuerdo de cómo de blanca era tu piel, ni de cómo sentíamos sin sentir. Uno se acaba distanciando de la gente sin quererlo, así porque sí, sin que el empeño pueda evitar que aparezcan las lagunas del cansancio. Puede ser, con un alto margen de error quizás, que las cosas tengan que ser así, y no forzar a los hilos para que se crucen de nuevo cuando no deben.
Ya ves, ni siquiera sé si sigues viviendo en esta dirección o dónde. Ni siquiera me acuerdo de la expresión de tu cara en diferentes momentos. Creo que esto es forzar las cosas, o intentar algo de la nada sin ningún tipo de objetivo o fin, balas al aire o tarea de necios, y por eso esta carta se quedará donde debe, en mi caja de Habanos donde meto las cosas que me ayudan a recordar, y estos sellos que tengo aquí los guardaré junto a ella, por si acaso, en algún momento de debilidad o crecimiento, tengo la urgencia de enviar esta o tantas otras.
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