Se engrandece
el macho nacional,
ante el panorama
del recorte en inteligencia,
desparramada a muerte,
de Tarifa hasta Gijón.
Se retuerce con brío la tristeza,
mientras la maleta
del falso Erasmo,
viaja llena de cerebros
hacia un extranjero incierto
con ápices de esperanza.
Se exilian las lágrimas
en vuelos low cost,
mientras el acento castellano
se desprende del español.
Se queman las naves,
se evacuan los cuerpos,
se graban los recuerdos.
Se parte lejos,
se huye del euro,
del dolar
e incluso
de algún peso.
Y mientras,
en Jutlandia,
la paz de la corona impera
navegando sobre el naufragio.
"Toda mi vida en Ruinas ante mis ojos, y caí en la cuenta de que hagas lo que hagas, al final va a resultar una perdida de tiempo, asi que tampoco importa demasiado si te vuelves loco" Jack Keoruac.
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miércoles, 25 de abril de 2012
lunes, 15 de agosto de 2011
Piropo a la tristeza
Pocas personas nacen para escribir felicidades.
Cada cual se obsesiona con sus propios temas, así que, iros a la mierda, y no crucéis las puertas de mis páginas si no queréis llorar o sufrir. No entréis aquí buscando solo felicidad, simplemente, no entréis buscando nada. En mis letras no encontraréis consuelos sino realidades, no veréis demagogia ni amor verdadero por ningún lugar.
Entrad sabiendo que leéis entrañas, sensaciones y cosas que pocos quieren ver o aceptar, y se engañan. Cosas ajenas, ajenas incluso a mí mismo, lecturas objetivas y profundas, odas a la muerte, los sueños e, incluso, la esperanza. Todo hecho propio, y naciente en el exterior a mi ser.
Nadie os cerrará ni os negará nada, sois libres de hacer lo que queráis aquí, pero ni yo, ni los enfermos reales, tienen la culpa de lo que podáis llegar a sentir o experimentar en nuestro viaje.
Cada cual se obsesiona con sus propios temas, así que, iros a la mierda, y no crucéis las puertas de mis páginas si no queréis llorar o sufrir. No entréis aquí buscando solo felicidad, simplemente, no entréis buscando nada. En mis letras no encontraréis consuelos sino realidades, no veréis demagogia ni amor verdadero por ningún lugar.
Entrad sabiendo que leéis entrañas, sensaciones y cosas que pocos quieren ver o aceptar, y se engañan. Cosas ajenas, ajenas incluso a mí mismo, lecturas objetivas y profundas, odas a la muerte, los sueños e, incluso, la esperanza. Todo hecho propio, y naciente en el exterior a mi ser.
Nadie os cerrará ni os negará nada, sois libres de hacer lo que queráis aquí, pero ni yo, ni los enfermos reales, tienen la culpa de lo que podáis llegar a sentir o experimentar en nuestro viaje.
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