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domingo, 20 de noviembre de 2011

RED VELVET

Hay días de esos en los que uno se levanta con ganas de no decir absolutamente nada de provecho en los que las comas y los puntos no son mas que cosas que pasan demasiado rápido como para asimilar el lugar donde deben estar colocados

Uno simplemente se pone a escribir sin nada que decir

mientras por la cabeza
se le cruzan miles de pensamientos inconexos y con proyecciones mil como si estallaran mil guerras al según y con todas las armas se fueran construyendo historias de alocado dramatismo y sangriento amor

son días de esos como en los que empiezas a pensar
que que mas dará todo si nada importa mas que lo que mas
quieras pensar en el instante previo al colapso mental

Con miles de fascistoides imponiendo hoy su criterio yo me río entonces de todos ellos mostrando los dientes al cielo y mi cara al césped sin más preocupación que el por qué de tanta locura impertérrita y común entre los hombres y mujeres de este mundo

con las ganas de escribir cualquier cosa sin sentido que adquiera su propio fin y camino a partir de las ganas de no decir absolutamente nada

por que te odiare y te querré tanto mientras los cientos de miles de millones de billones de terabytes que forman todas las estrellas se entrelazan como si fueran amigos o partes de un mismo parecer común

Sentados aquí y allá
en escaleras parisinas
o en adoquines portugueses me gusta quedar mirando las luces de las farolas mientras que me enciego con mis historias de mil locuras sobre el pavimento y a medio camino entre algún lugar y un punto de origen que aún estoy intentando concretar


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viernes, 7 de octubre de 2011

Desboca las alegrías

Dormiremos con las botas puestas,
y el macuto armado.

Descansaremos con un ojo abierto
y otro entrecerrado, para no
perdernos en el reflejo
de las azules estelas que nos rodean
e invitan a la locura
y el desenfreno.

Seremos rudos, tajantes,
suaves y hermosos.
Nos revolcaremos como cerdos
entre mil elixires
de cien mil universos diferentes
hasta que nuestras cabezas estallen
como fuegos de artificios
en las noches de corta oscuridad.

Nos afanaremos en reventar
cada una de las baldosas
de este absurdo techo que nos oprime,
y saldremos escopeteados a presión hacia
el infinito de las mil y una pérdidas de sentido.

Que el destino no importa,
no importa el medio,
no importa el fin, todo
a partir de esos cánones resulta absurdo.

Importa el caos, la locura
y la aspereza despiadada
de cien mil alegrías sueltas y desgarradoras,
alocadas por nuestras conciencias
e impregnadas por el espíritu celeste
de miles de universos paralelos.

martes, 23 de agosto de 2011

Escritura automática sobre las escaleras de Montmartre

Ven a besarme,
Hada de la calma negra,
mientras los ojos de la rabia-razón.

Te miran borrachos
bajo la claridad
de tus ojos.

Con tu pedante rechazo,
y la vida asomando vana
e indiferente.

Lo ridículo,
imposible de pararte ni el viento ni el tiempo.

Con las postales del amor escritas en lineas políticas de ojos rojos y escocidos,
etílicos de rígida nocturnidad e indescriptibles,
con la imagen de Montmartre,
Y con la lluvia mojando,
estos últimos versos
de papel mojado
e inútil.